“Foreign aid”: ¿El final de un debate? (Segunda parte)

Por Mario Šilar

Para Instituto Juan de Mariana / Instituto Acton Argentina

2. Tecnocracia: idealismo enmascarado
En la primera parte de este artículo se presentó el marco del debate actual en el contexto de la economía del desarrollo respecto del papel de la ayuda internacional en la lucha contra la pobreza global extrema. Una de las figuras centrales de este debate es la de Jeffrey Sachs, director del Earth Institute (Columbia University) quien aboga fervientemente por el aumento del volumen de la ayuda internacional como instrumento para viabilizar las innovaciones tecnológicas mejorarían el nivel de vida de los menos favorecidos. Luego de la publicación de su trabajo de referencia

The End of Poverty (2005) que constituía un llamado a la acción para los líderes globales, Sachs canalizó sus ideas a través del proyecto de las “Villas del Milenio”, para el que obtuvo apoyo de las Naciones Unidas, de distintos agentes gubernamentales así como el apoyo de un amplio conjunto de donantes privados (entre ellos se puede mencionar a George Soros que donó inicialmente 50 millones de dólares al proyecto).

En noviembre de 2006, la periodista Nina Munk, redactora colaboradora de Vanity Fair fue
enviada por la revista para cubrir la andadura inicial del proyecto de las Villas del Milenio. Nunk había quedado conmovida ante la retórica comprometida de Sachs: “o bien dejas a la gente morir o te decides a hacer algo”. Ella quiso hacer algo. El proyecto pretendía desplegar una serie de acciones en 79 villas extendidas por todo el continente africano, particularmente en la zona del África subsahariana. El proyecto preveía un lapso de cinco años para “solucionar” el problema.villa
Las cosas se dilataron un poco y no salieron como se esperaba.
En septiembre de 2013 Munk publicó The Idealist: Jeffrey Sachs and the Quest to End Poverty, luego de haber estado casi siete años recorriendo los sitios vinculados a las Villas del
Milenio. El libro recorre la biografía de Jeffrey Sachs y de su proyecto, desde Derty, en Kenia a Ruhiira en Uganda. La obra de Munk intenta mantenerse alejada de juicios de valor personales sin embargo, a medida que se avanza en su lectura se puede comprobar su transición desde la ilusión y entusiasmo inicial al desaliento y desesperanza posteriores. No se trata de que la autora
se desalentara ante los distintos fracasos y contratiempos que iba sufriendo el proyecto –y que son narrados con gran detalle–, su desilusión se debió particularmente al proceso de negación en el que se sumieron las distintas autoridades involucradas en el proyecto.
En cierta medida, el libro de Munk no pasaría de ser una mera anécdota si no fuera porque, de hecho, es la punta del iceberg de una serie de duras críticas que viene recibiendo el proyecto de Sachs a distintos niveles y desde varios ámbitos. En junio del año 2013, Paul Starobin publicó una extensa investigación en la revista Foreign Policy en la que, al hilo del análisis del las Villas del Milenio, compilaba los comentarios negativos de importantes investigadores y publicaciones científicas sobre distintos aspectos del trabajo de Sachs. Staborin destaca un editorial de la prestigiosa revista Nature, del 10 de mayo de 2012 (“With Transparency comes True”) –que se hace eco de la opinión mayoritaria entre expertos en economía del desarrollo (Anhijit Banerjee, Esther Duflo, Paul Collier, Niall Ferguson, Edward Miguel, etc.)–, en el que se señala que los resultados que exponen Sachs y sus colegas no son fiables dado el alto nivel de opacidad que poseen. El editorial señala un problema metodológico crucial: el hecho de que al no compartir las bases de datos, lo resultados de los informes surgidos de las Villas del Milenio no pueden ser contrastados ni replicados por otros investigadores. El editorial sentencia que “si bien el proyecto tiene potencial, no se puede tener certeza de su verdadero impacto”.

Obviamente, Sachs y los expertos de las MVP (“Villas del Milenio” por sus siglas en inglés) contestaron ambos artículos, el de Staborin (ver “It Takes a Village”, publicado en FP el septiembre 3, 2013) en FP y el editorial de Nature (ver “Errors in a paper on the Millennium Villages project”, publicado en The Lancet, en Mayo 26 de 2012). Sin embargo, en la respuesta al editorial de Nature se vieron forzados admitir que habían cometido un error estadístico básico en un paper académico en el que se pretendía demostrar la efectividad de las MVP.
Todas estas lagunas en el trabajo de Sachs y la virtual certeza de que, aunque el proyecto de las MVP tenga potencial está muy lejos de alcanzar el ambicioso (¿y arrogante?) objetivo que se había planteado de erradicar la pobreza, llevaron a William Easterly a publicar una reseña del nuevo libro de Munk titulada “El gran debate sobre la ayuda ha terminado” (en la Reason, 4 de octubre de 2013). Sin embargo, Easterly no se siente vencedor de un debate en el que, además, se encontró casi forzadamente ubicado como si su perspectiva fuera la antítesis de la que impulsa Sachs. Además, Easterly desliza el eje de lo que tal vez constituya el nuevo eje del debate en los años venideros: La relación entre el nivel macro (instituciones, marco jurídico, economía política,
etc.) y el nivel micro (experiencias concretas de ayuda, análisis de datos y contraste de estas acciones micro en la lucha contra la pobreza, implementación de acciones bottom-up, etc.) en el análisis de la economía del desarrollo. Aquí es donde la advertencia del peligro que reviste la fatal arrogancia –desgraciadamente tan extendida entre burócratas, tecnócratas y expertos– señalada por Hayek hace años, tiene rigurosa actualidad. Pero esto ya es parte de otro debate. Es de esperar que las nuevas aproximaciones más humildes y de nivel micro en los temas vinculados a la lucha contra la pobreza, no olviden alentar el espíritu emprendedor y la importancia de la perspectiva en primera persona, para que las personas menos favorecidas comprendan la importancia radical de sus propios deseos, anhelos, decisiones y acciones, a la hora de mejorar su nivel de vida.poverty cure En esta línea, el proyecto Poverty Cure, con relativa independencia del marco de valores que uno profese, brinda mucha luz sobre la importancia de no adoptar una actitud paternalista y tecnocrática frente a los pobres. Sin duda, todo esto será parte del argumento central del próximo libro de Easterly: “The Tyranny of Experts: Economists, Dictators, and the Forgotten Rights of the Poor”, (de publicación prevista para marzo de 2014).

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